• Debería haberlo hecho mejor”
  • “Qué vergüenza, que van a decir, encontraran que no soy buena profesional”
  • «Y si fallo, y si no les gusto, y si no me va bien..»

Nos enseñaron desde pequeñas que debemos ser perfectas. Perfectas en ser femeninas, en ser amas de casa, en saber llevar una relación, perfectas para ser madres, etc. Finalmente, desde antaño, se nos ha programado para ser perfectas en nuestro rol de madre, amada de casa y mujer-pareja, etc., pero cuando salimos y ganamos nuestro espacio a nivel laboral, comenzó el cuestionamiento aquí también, área para las cuales no fuimos preparadas.

ser tu misma

¿Pero cómo definirnos ahora que somos profesionales? …solo se nos ha enseñado y programado para ser «madres» y tener una familia. Es aquí donde también nos entrampamos entonces en esa exigencia de tener que ser de un modo, es decir, ser nuevamente, “perfectas”. Andamos por las calles, con una bebé al costado en la cadera, un carrito de supermercado, en el celular apuntada las compras y pensando en todo lo que debemos hacer al llegar a casa más el trabajo.

Es decir, cumplimos con el mandato de que debemos PERFECTAS EN TODO. Esto nos lleva a una gran tendencia de ansiedad constante, dejándonos completamente agotadas, deprimidas y sin motivación para encontrarnos a nosotras mismas. ¡¡NOS EXIGIMOS LA MÁXIMA PERFECCIÓN…y no nos perdonamos ni UN MINIMO ERROR!!    ¡Una barbaridad!

Nuestra vida se torna en una eterna sensación de lucha contra una carrera que nunca acaba!  Estamos siempre pensando que podríamos haberlo hecho mejor, y ni siquiera nos damos espacio para disfrutar los logros, por pequeños que éstos sean. Cuando descubrí que siempre estaba diciéndome …” si pero, podría haber hecho…” me liberé. Empecé a permitirme disfrutar los logros, y ver lo positivo de ello. Empecé a ser yo misma!! Si no alcanza a hacer algo, lo haría después…y se acabo!

No se trata de hacer las cosas de forma mediocre, sino de hacer lo que tengas que hacer, y de forma realista. Pero SIN ATORMENTARTE CON LA EXIGENCIA QUE SEA PERFECTO. Mereces liberarte de estos mandatos y aprender a disfrutar y ser tu misma en aquello que estas haciendo, sin abrumarte con el pensamiento, “podría haberlo hecho mejor”. Darte permiso de ser feliz y fluir, y reconocer que a veces tenemos límites, y eso no nos hace menos personas que otras.

Sería maravilloso que todo sea perfecto, pero lo real es que la mayoría de las cosas en este mundo son imperfectas, y así como son, ¡son perfectas! Equivocarte te permite aprender y mejorar para una segunda vez, hasta llegar al punto de hacerlo estupendo!

A partir de hoy te invito a proponerte ser tu misma y liberarte de estos «tengo que ser de tal modo» proponte ser tu misma, disfrutar en todo lo que hagas.  Aceptar que los demás no harán las cosas, como las harías tu, y darte tiempo para hacer lo tuyo y disfrutar tu vida, haciendo lo mejor que puedas, sin abrumarte con que ser perfecto.

¿¿Te animas a intentarlo?   ¿Te invito a practicarlo y que descubras esta semana qué ganaste o para qué tuviste más tiempo al dejar de atormentarte con la perfección y permitirte ser tu misma?

¡Buena suerte! y cuéntame aquí abajo cómo te fue, que aprendiste.

Besos, Tatiana.

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