«Sentirse capaz en lo laboral, es posible. Llegue al programa Club Mujeres Osadas por el dato de una amiga, que me comento que se trataba de una terapia que duraba 3 meses y que te ayudaba a enfrentar tus inseguridades a nivel profesional.  Cuando me lo comentaron me llamo la atención, pero la verdad es que en ese momento no sentí la necesidad de querer entrar a esta terapia, ya que ya había estado en otras y creía que ya era responsabilidad mía superar sola mis inseguridades.

Hasta que un día recibí un llamado de trabajo, que me hizo volver a incertidumbres y
miedos de los que había escapado por mucho tiempo y no había logrado superar o más que nada enfrentar.

En ese momento me acorde del programa y llame a Tatiana, solo para saber desde su perspectiva, de que se trataba su programa. Para mi ese momento fue un encuentro con mil emociones, porque durante el rato que estuvimos hablando creo que me describió como persona en un 100%, Claramente eso no fue porque haya sido vidente ni mucho menos, sino que era únicamente porque ella también había pasado por lo mismo, y eso fue lo que, para mí, que he estado en una búsqueda personal durante muchos años, marcó la diferencia, ya que por fin no iba a estar hablando de mis miedos con alguien al que no le fuera ajeno esto.

Y es por esto que este punto en particular es importante, porque quizás otra persona que podría estar leyendo esto, podría pensar que quizás, es el mejor refugio que uno podría encontrar tratarse con alguien que paso por lo mismo, ya que perfectamente te podría mirar con cara de “pobrecita” y uno seguir con sus incertidumbres cotidianas. Pero la verdad es que es todo lo contrario ella me ayudo a atreverme, a sentirme capaz, a enfrentar mis miedos a entenderlos y a tener herramientas que me han permitido poder llevarlos sin que sea una excusa como lo había sido, para mí, gran parte de mi vida.

Para mí la terapia desde la primera semana fue increíble. Tatiana me ayudo a entender, en primera instancia, que mi miedo estaba concentrado específicamente en un área de mi vida, que en mi caso se manifestaba en el ámbito laboral. Eso para mí fue maravilloso ya que yo juraba de guata que era una mujer insegura en todos los ámbitos de la vida (muy exagerada, pero cierto) y la verdad que hablando con ella me di cuenta de que no era así y eso me saco un peso de encima.

Otro tema que creo que es importante y que también para mi marco un antes y un después, fue el hecho de entender que el ser una persona miedosa, insegura, tímida, etc, no quiere decir que no puedas dejar de serlo, durante mi terapia me di cuenta que mi refugio y el camino más corto era quedarme en eso y excusarme en esas falencias. Yo era una persona miedosa que si me decían que tenía que exponer, me paralizaba y lloraba hasta el día de la exposición, que si me pedían hacer un trabajo, no me sentía capaz y me mal trababa diciéndome que era tonta , me exigía ser perfecta y no me permitía equivocarme, me exigía mostrarme segura, súper inteligente, hasta tenía que tener un cargo impórtate para que la gente cercana a mi dijera “ que exitosa ” , y la verdad que me di cuenta en esta terapia, que nada de eso me importaba y que me había obligado durante tantos años a cumplir estas
exigencias que termine envuelta en situaciones donde me obligaba a disertar o hacer cosas de las cuales yo no creía ni un poquito.

Al dar ese paso de concientizar mis actos y respetar mi forma de ser, he sido una persona muchísimo más permisiva conmigo, me permito equivocarme y si me equivoco me digo a mi misma “está bien”, me sigue dando susto disertar, pero la diferencia es que ahora no me exijo la perfección de antes, solo doy lo mejor de mí, según lo que este a mi alcance.

Me permití emprender y gozar del proceso de desarrollo de mis productos, me permití decir que no y marcar limites después de años de no atreverme a hablar. Me siento capaz y hasta me he visto muerta de la risa en situaciones que antiguamente me estresaban y me estancaban, ahora solo busco soluciones y listo.

La verdad es que, por lo menos para mí durante y después de la terapia me he reencontrado conmigo misma y eso me hace feliz, saber quién soy, respetarme y valorar mis etapas, mis momentos, lo que me gusta y me apasiona y lo que no, desecharlo y seguir adelante, todo eso y claramente muchas otras cosas, me Han hecho sentir una libertad y tranquilidad que había perdido hace varios años atrás.

Sigo aprendiendo y sigo avanzando, no todo siempre es color de rosa obviamente, pero la verdad es que el saber que puedo y quiero cambiar, hace que me atreva gozar y disfrutar la vida«

María José Ibáñez,

Arquitecto, Chile.

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