¿Te ha pasado alguna vez, desear comenzar un hábito nuevo, decidir el día, comprar los implementos necesarios y llegado el día, no haces nada?

Hace 8 años atrás, quise retomar nuevamente los ejercicios, y me paso esto mismo. Compré todo, deje listo mi atuendo de fines, y llegado el sábado por la mañana lo primero que hice fue decirme: “me tomo un café veo el correo y luego voy a trotar”

¡Craso error! Me quede finalmente en el computador haciendo cosas. Me decía a mí misma repetidamente: “termino esto y luego voy”. Una sensación de ansiedad me rondaba, quería quedarme en el computador, pero otra parte me recordaba  “el compromiso establecido”. Incluso me puse una hora meta. A 5 min. para cumplirla, me dije «¡ya es muy tarde!» Mágicamente una parte de mi se liberaba.

Ese día mi esposo, apareció listo para trotar. Ahí me di cuenta que había hecho todo lo posible para auto-sabotearme nuevamente.

¿Buscamos escusas para mantenernos en el dolor?  

Una parte mía quería mantenerse en lo “conocido”, la otra deseaba cambiar su estado salud. Salir de la zona implica aplicar más energía para lograr la meta, también implica perder una “ganancia” que seguramente ha estado por años.

Posponer

Procastinar

¿Qué era lo que ganaba?, ¿o más bien perdía? ¿a qué me exponía? Ahí recordé una mala experiencia en la adolescencia en un paradero de bus. Tres tipos se bajaron de un taxi pasados en trago, y me largaron las manos. ¡”Cultivarme” corporalmente implicaba estar en riesgo! , por eso tanta tensión.

Procrastinar (posponer), es una estrategia para afrontar emociones que nos son incomodas; frustración, aburrimiento, estrés, ansiedad.  Procrastinamos para sentirnos bien. Preferimos gestionar estamos emociones, incluso por sobre las metas, con tal de sentirnos mejor.

Nos damos muchas explicaciones de por qué nos pasa esto y aquello. ¡Yo también lo hice!. Lo cierto es que muchas de nosotras nos sentimos la mayor parte del tiempo mal con nosotras mismas. Tenemos un discurso negativo que nos decimos sobre los eventos de nuestro pasado, generándonos altos niveles de ansiedad, lo que nos hace más vulnerables a procrastinar.

Te invito a que pienses:

_¿Qué te dices sobre tus acciones del pasado cada vez que deseas emprender un desafío nuevo? 

_¿Qué temes perder?

En base a tus respuestas, ve cómo puedes ser más condescendiente contigo, por las decisiones o lo vivido en el pasado. Permítete comprender que todo ello sucedió en un contexto y sé amorosa contigo.

Hoy puedes hacer cambios si así lo deseas, dejando atrás las criticas por lo hecho, o no hecho en el pasado. Ello bajará drásticamente tu ansiedad, y podrás así focalizarte en una nueva meta.

Ten presente, tus metas, deben ser específicas, pequeñas y concretas, de modo que sean alcanzables y tengas una sensación de progreso satisfactorio, más que frustrante.

Recuerda,  que puedes pedir aquí una sesión gratuita conmigo, para que me cuentes de tus proyecciones futuras, qué te está estancando en lograrlo, y veamos cómo puedo ayudarte.

Cariños,

Tatiana.

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