Todos nosotros tenemos en algún grado estilos de pensamientos estereotipados, en palabras sencillas, un estilo de pensamiento que se mantiene y repite en el tiempo una y otra vez. Y no hablo de cuadros psiquiátricos, sino más bien, de estilos de pensamientos que hemos aprendido desde pequeños como creencias positivas, pero sólo en apariencia.

 

No somos conscientes que estos pensamientos nos limitan, sufrimos en nuestras relaciones interpersonales y bajan nuestra autoestima. Pensamientos o mandatos que hemos “tragado” y que nos “obligan” a actuar de una determinada manera durante nuestro desarrollo y posteriormente en nuestra adultez. Lo irónico, es que somos incapaces de cumplirlos, porque no se puede ser siempre “perfecto”, “complaciente” o “fuertes”, etc. Mandatos que nos impulsan a ser de un modo concreto, y no lo logramos el cien por ciento de las veces, provocándonos muchas veces culpa y frustración
.
Hoy hablaremos de unos de los mandatos más comunes en nuestra sociedad “Se Fuerte”, presente en hombres y mujeres. Mandato que lamentablemente merma el desarrollo psico-emocional de las personas desde que son pequeños.

 

¡Sé fuerte!”, “¡no llores!”, “no pidas ayuda”, “hazlo solo”, “las cosas se resuelven sin llorar”, etc.
Tal vez no eres consciente, pero has crecido creyendo de una manera muy sutil que serás aceptable, o que la gente sólo te querrá si eres fuerte o, que no puedes contar con nadie. Así se repite una y otra vez en tu mente “se fuerte, se fuerte, no sucumbas”.

 

Finalmente te pasas la vida sin contactarte con tus emociones, no demostrándolas o sin acercarte a tus seres queridos para dar afecto o recibir afecto. No pides ayuda, menos consuelo. En pocas palabras se ha mermado tu vida, aunque no seas consciente de ello, porque seguramente otras áreas de tu vida aún siguen en pie funcionando.

 

Te han enseñado que debes ser auto suficiente. Puede que no seas consiente e incluso ironices o te burles de las emociones de “debilidad” de los otros, o le pidas a la demás fortaleza; te comportas finalmente con los demás según lo que has aprendido.

 

Si eres madre, tal vez le exiges a tus hijos ser bastante ajustado al estereotipo de cómo se debe ser hoy mujer; hacerlo todo porque somos súper poderosas, no pedir ayuda, etc, etc., y terminamos acabando en un estrés desmedido, porque nos hemos impuesto en la cabeza que podemos con el mundo solas. O tal vez, a un niño le pides que sea un hombre fuerte, firme, defenderse, no expresar «tanto» sus emociones, pero luego ¿cómo harán cuando sus parejas les pidan ser emocionales y contenedores, si no le hemos enseñado? quedaran entonces entrampados en un mandato (sé fuerte) y contramandato (¡expresa tus emociones!) sin saber qué hacer.

 

Y tú, mujer o niña, que tal vez no pides ayuda a los demás cuando realmente la necesitas en casa, en los estudios, el trabajo o con los niños; cayendo luego en la frustración y sentimientos de soledad e incomprensión.

 

Debemos se responsables de los mandatos que trasmitimos a nuestros hijos, ellos serán algún día adultos como nosotros y sufrirán en sus relaciones si son comandados por estos pensamientos.

 

Seguramente si te manejas por este impulsor estés ahora diciéndote “pero si me contacto sufro y eso no me ayuda a resolver nada”. Te diría, si quieres fracasar en tus relaciones interpersonales, entonces utiliza esta conducta la mayor parte del tiempo que te sea posible, y en diferentes lugares; y hablemos en un tiempo más y cuéntame si has sido feliz, si los que viven a tu lado se sienten felices…pero no me respondas que si automáticamente…. ¿Observa que te reclaman? ¿Sienten ellos que pueden ser auténticos realmente contigo? ¿sienten que les validas sus emociones?

 

Quienes se comandan por el sé fuerte y no se permiten sentir, lo que realmente hacen es ocultar su verdadera debilidad con esta actitud, sin darse cuenta del daño que se hacen a si mismos, y hacen a los demás. La necesidad de evitar cualquier cosa que pueda producir dolor, los mantiene eternamente frágiles e inmaduros.

 

Puedes tomar la decisión de dejar este mandato atrás, y re-decidir cómo quieres hoy pensar y vivir el mundo. Te invito a aceptar tus sentimientos, aprender a conocerlos; ellos hablan de ti y de quién eres, pero lo más importante es que te indican qué es importante para ti.

 

Aprende a expresar tus sentimientos adecuadamente; ello se entrena, y a apoyarte en el afecto de las otras personas. Muestra tu vulnerabilidad, es ahí dónde estás vivo, y es ahí justamente ahí, donde saborearás lo que es vivir contigo, con otros y en el mundo.

 

¡Se feliz, y siente, siente!

Tatiana Mechasqui
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