Te has preguntado alguna vez por qué a pesar de todo lo que haces no consigues tus metas, ¿te frustras en el proceso y te criticas por eso?, tal vez estas siendo comandado por el Impulsor “Se Perfecto”.
Los impulsores son mandatos que nos obligan actuar de determinada forma con un propósito final; SÓLO SERÁS ACEPTABLE, y la gente TE QUERRÁ si “Eres Perfecto”. existen 5 impulsores en las personas (trata más, complace, sé fuerte, sé perfecto y apúrate) pero no todos están en cada uno de nosotros, siempre existen de a par, y son éstos últimos los que nos comandan como guiones de una novela, influyendo en nuestras decisiones y en la forma de relacionarnos con los otros y nosotros mismos, y en la forma de ver el mundo.
Hoy hablaremos del impulsor “Se perfecto”. Si a menudo sientes que debes hacer todo bien a la primera, que no debes equivocarte, no deben pillarte en un fallo; esto te avergonzaría, o te exiges en demasía al realizar las cosas. Bienvenido, has descubierto que estas en el impulsor “Se perfecto”. Los impulsores son creencias, es decir, pensamientos fijos que están a la base de los conflictos de las personas, en apariencia valoradas como positivas desde la perspectiva de la persona que las padece, pero finalmente limitantes. Taibi Kahler y Hegdes Capers (1974) las denominaron “Impulsores“ porque eran como una especie de mandatos que conducían a las personas a actuar de una determinada manera. Sin embargo, las personas no eran conscientes que estos mandatos eran imposibles de ser cumplidos debido a lo absurdo del mensaje e inflexibilidad de éste; el individuo se entrampaba en un circuito vicioso de culpa y frustración por no cumplirlo, menoscabando así su verdadero desarrollo personal.

 

“Se perfecto” te lleva a un “mal estar”, es decir, a no sentirte a gusto en el mundo, ni contigo mismo ni con los otros, tampoco a actuar adecuadamente. No solo sufres tú, si no también todos los que te rodean, exigiendo consciente o inconscientemente lo mismo a los demás.

 

Te entrampas en decirte cómo deben ser o hacerse las cosas: “Las cosas se han de hacer bien, cueste lo que cueste”, “las cosas o se hacen bien o no se hacen”, “lo más importante es que esté perfecto”, “no puedes fallar”, “sólo hay una forma de hacer las cosas: bien”, No aceptas o te sientes incomodo con los halagos, porque “siempre hay algo que mejorar”, etc.

 

Es muy probable que seas perfeccionista, con altos niveles de insatisfacción, o bastante intolerante e intransigente. Es decir, probablemente no acabes tus proyectos, o tengas problemas con tomar decisiones porque necesitas todos los datos para tomar “la mejor decisión” o sueles emplear mucho tiempo, más del necesario, en hacer las cosas. Moverse en este impulsor es agotador, te frustras por no lograr las metas que te has impuesto, sin ser consiente que la exigencia viene desde adentro, y no, desde afuera. Este tipo de pensamiento te limita, te frena en todos tus emprendimientos porque te manejas con un ideal de perfección inexistente e inalcanzable. ¡La perfección no existe!, finalmente lo que para mí es perfecto, para otro puede no serlo.
Los efectos de estas creencias son tremendamente negativos, para quien los padece, ya que sin darse cuenta te auto inflige críticas que destruyen tu autoestima, por otro lado, no te sentirás satisfecho con tu situación presente porque siempre habrá algo o alguien mejor. Has aprendido que para ser querido y obtener caricias positivas -de reconocimiento- debes ser perfecto, porque es esto lo que se validaba en tu niñez. Pones en marcha tu impulsor y te sientes de maravillas, con alta autoestima; eres casi como un niño que se siente alegre  porque ha hecho algo que le agrada a sus padres y espera ser reconocido por ello.
En la práctica es imposible obedecer siempre el mandato del impulsor, por lo que en menos que canta un gallo, terminas por no cumplirlo y entonces caes en un estado de vergüenza, y te culpas de no ser suficiente, y te castigas criticándote por ello sin cesar. Te da rabia, sin ser consciente, proyectas vertiendo la culpa hacia el medio ambiente, responsabilizándolos de tus desaciertos y caes en una frustración importante y te bajoneas (deprimes), de donde te paras, te haces nuevas promesas, y comienzas el ciclo de nuevo. Si tu bien estar está supeditado al cumplimiento de esta mandato, estas lejos entonces de tener un desarrollo personal y social peno.
Puedes cambiar este creencia: TE DOY PERMISO PARA..
  1. Disfrutar la vida y vivenciar los obstáculos de forma más realista.
  2. Disfrutar lo que haces, y a ti mismo.
  3. Ser tú mismo ante todo y darte la posibilidad de aceptar que puedes equivocarte y que puedes hacer las cosas sin atormentarte de que podrías haberlo hecho mejor.
  4. Tener tiempo para hacer cosas que realmente te gustan en tu vida y de paso, disfrutarla con tus seres queridos.
Es imposible hacerlo todo perfecto y agradarles a todos siempre, mejor ser tú mismo y disgustar.
Coloca la energía en proyectos más reales, que puedas concretar y lograr, que te llenen de satisfacción y orgullo. ADELANTE, SAL AL MUNDO A DISFRUTARLO, LIBÉRATE DE LA PERFECCIÓN. «Te doy permiso a errar, mirar tus limitaciones y pedir ayuda si es necesario», y has las cosas razonablemente bien, sin que sean perfectas.
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